Paseos por Roma

Hubo un tiempo en el que mi vida giraba en torno a Roma. Una beca y la tesis me proporcionaban la excusa perfecta para viajar cada año a la Urbe. Hasta tres veces me postulé para otra beca, de la Real Academia de España en Roma, que finalmente conseguí en 1999, y así pude disfrutar de una estancia más larga y, de paso, avanzar en mi investigación en el año del Grande Giubileo, en el cual colaboré como voluntario. Mi forma de entender la historia, la civilización y, en definitiva, mi visión del mundo que hemos construido los humanos se fue configurando bajo la cúpula del Pantheon y las bóvedas de los Mercados de Trajano, entre las ruinas del Foro y de Ostia antica, en el silencio de las bibliotecas especializadas y, también, deambulando sin rumbo por las calles de Roma, con la secreta aspiración de llegar a fundirme con sus piedras milenarias. Mi «etapa romana» terminó mientras, sobre todas aquellas experiencias, empezaba a descubrir y construir mi vocación docente.

En la Semana Santa de 2015 volví a Roma con un grupo de alumnos y exalumnos, y pude compartir con Iztok un poco de todos aquellos recuerdos, mientras buscábamos una buena heladería entre los palazzi del Campus Martius.