Grietas por las que entra la Luz

Cuando Iztok me llevó a las cuevas de Škocjan, su grandiosidad y el bramido estremecedor del río subterráneo me evocaron los viajes cinematográficos al centro de la Tierra -con permiso de Jules Verne- y, también, la aventura de Blake y Mortimer tras el enigma de la Atlántida. 

El año pasado, durante el confinamiento, al ver de nuevo una de las fotografías de aquel día, recordé unos versos de Leonard Cohen que pertenecen a su canción Anthem : 

«Hay una grieta, una grieta en todo. Así es como entra la luz».

La grieta de Škocjan no solo permite que entre la luz. Al avanzar hacia la luz desde la oscuridad, descubres que el fondo de la grieta es verde, por la exuberancia de la vegetación que hay al otro lado, y de esa explosión de vida brota un torrente vigoroso que se precipita en el abismo. 

Mis pensamientos saltaron de Škocjan a Cohen, y de Cohen a Platón... 
La caverna de Platón podría ser una forma de explicar como la civilización, a golpe de progreso tecnológico, de elucubraciones ideológicas y de codicia, nos ha separado del conjunto de formas de vida que habitan nuestro planeta. Según Platón, unas ligaduras impedirían que nos volviéramos hacia la Luz. 

¿No será que nos han “enseñado” a tener miedo a la Luz? 

En realidad, lo que encierra y oscurece esa caverna es la mente de cada uno, así que tampoco existe una caverna común, por más que tantas personas crean encontrar refugio -¿o consuelo?- en las identidades colectivas generadas por las ideologías. Pero, en los muros inertes de la caverna, se abre una grieta cada vez que volvemos a sentir la curiosidad insaciable que ya tuvimos siendo niños, si una duda se abre camino entre tantas hipótesis tomadas por certezas, o cuando nos corroe el anhelo por entender algo del misterio de la vida. 

¿Y esas grietas enormes que surgen cuando perdemos a un ser querido, y que amenazan con desmoronar el techo de nuestra cueva? 

Las ideologías también suministran la masilla con la que tantos se apresuran a tapar las grietas, como esos constructores fraudulentos que ocultan las grietas que anuncian la ruina de un edificio, para no asumir el coste de reparar su estructura. 

Pareció que la última pandemia había abierto una grieta demasiado grande, y que no habría masilla suficiente para taparla… 

Precisamente esta noche, recordamos a aquel ser humano extraordinario que consagró su vida a ensanchar la grieta para que entrara Luz a raudales. Uno de quienes tuvieron el privilegio de conocerle, le escuchó decir «Creed en la Luz mientras todavía la tenéis y perteneceréis a la Luz».

Merry Christmas, Vesel Božič, Buon Natale, Bon Nadal, Feliz Navidad