Taller : Historia y Arte

Traducir conceptos e ideas a un lenguaje que sea captado directamente por nuestros sentidos y asimilado como una emoción, antes de ser racionalizado por nuestra mente; convertir una idea o un sentimiento en algo tangible; en una imagen, en una sucesión de sonidos armónica o, incluso, en un sabor o un olor; esta es la función del arte y la tarea prodigiosa de los artistas. Por esto creo que la función de los profesores de Historia del Arte debería ser ayudar a los otros a despertar, a estimular nuestros sentidos, para conectar directamente con el lenguaje artístico. Aprender a apreciar el arte significa, pues, aprender a observar, a abrir bien los ojos, a ver y a contemplar, a escuchar, a palpar y, también, a oler y a saborear.

Este taller es un ciclo de 10 cursos (10 clases/curso), planteado como un relato que conecta el arte con los acontecimientos históricos, los mitos y la espiritualidad, las religiones y las ideologías, las instituciones y los diversos aspectos de la vida cotidiana de cada época. El objetivo es proporcionar las herramientas adecuadas para leer las claves y las pistas históricas, que permitan entender el qué, el cómo y el porqué de un monumento o de una obra de arte.

P r o g r a m a 

Los orígenes míticos de la civilización

Nuestros ancestros inventaron mitos cuando buscaban respuestas a las grandes preguntas sobre el orígen del mundo y de la vida. Este taller propone una mirada crítica a estos mitos, para descubrir las pistas que nos permitirán conectar con el imaginario de sus creadores, testimonios y protagonistas del nacimiento de las primeras civilizaciones de Oriente Próximo.

Del Nilo al Egeo: dioses, reyes, héroes y artistas

Los artistas egipcios, cretenses y griegos nos dejaron pistas para comprender el trasfondo de sus mitos, y su forma de entender la vida y la muerte, inspirados por el medio natural en el que nacieron sus civilizaciones. Viajaremos virtualmente en el tiempo buscando a los dioses y a los faraones en las riberas del Nilo, y atravesando el Egeo y el Mediterráneo tras las huellas de los héroes y de los mercaderes griegos que, pisando los talones a los fenicios, esparcieron la semilla de su civilización.

Roma, la cuna de nuestra civilización

Nos remontamos al contexto de la fundación de Roma, cuna de nuestra civilización, para seguir su evolución de ciudad-estado a metrópoli imperial, mientras se producía la síntesis de las antiguas culturas mediterráneas. Relacionaremos el curso de los acontecimientos con la evolución política, la vida cotidiana, unas artes plásticas profundamente influidas por las producciones helénicas, y la génesis de una manera de pensar y proyectar la arquitectura genuinamente romana, punto de partida de los sucesivos estilos arquitectónicos europeos.

Constantinopla y la Europa medieval

Constantinopla se convirtió en la metrópoli cultural y artística de la Cristiandad, mientras el Imperio Romano occidental se sumergía en un proceso marcado por la irrupción de las aristocracias germánicas y la decadencia de las ciudades. En la época en que los monjes cristianos se encargaron de conservar y transmitir la civilización en Occidente, veremos cómo se produjo el mestizaje entre el imaginario romano y las aportaciones de los antiguos pueblos fronterizos, y sus huellas en el arte, la espiritualidad y la creación de nuevos mitos y arquetipos.

El despertar de Europa: ciudades y catedrales

Entre los siglos X y XI, la reactivación de las rutas comerciales despertó del letargo medieval a las antiguas ciudades romanas, provocando la creación de nuevos emporios más allá de los límites que había tenido el Imperio. Las catedrales fueron la expresión más monumental y sofisticada del renacimiento de la vida urbana en Occidente y el motor de la innovación en el campo arquitectónico, en una atmósfera fecunda que generó la fundación de universidades y hospitales, y concibió las primeras instituciones democráticas.

El Renacimiento italiano y la transformación de Europa

En la Italia del siglo XV se generó un movimiento cultural que se identificaba con la Roma imperial y la Grecia clásica, y que buscó en aquel pasado los fundamentos que transformarían las artes, la arquitectura, el pensamiento urbanístico y, también, la sociedad y la política del Occidente europeo.

Los escenarios de la Europa barroca

Mientras cristalizaban las monarquías de Occidente, el carácter escenográfico y exuberante de las artes fue la respuesta más ingeniosa de la Roma de los Papas a la emancipación religiosa del norte de Europa. Roma se había consagrado como el gran centro innovador de la arquitectura y la escultura europeas, pero los artistas de los Países Bajos desarrollaron los nuevos géneros pictóricos al servicio de una burguesía precursora del comercio del arte.

Del neoclasicismo al romanticismo

En el ‘Siglo de las Luces’, la época del descubrimiento de Pompeya y Herculano y del nacimiento de la Arqueología y de la Historia del Arte, el neoclasicismo iba reemplazando al rococó a medida que la burguesía tomaba el poder a la aristocracia. El romanticismo significó la recuperación y la idealización de la denominada Edad Media, al convertirse aquella época lejana en fuente de inspiración de literatos, arquitectos y artistas, y en el punto de partida de los relatos nacionales. En el Londres victoriano, los ideales del Siglo de las Luces y de los románticos se conjugaron en la arquitectura pública y en la celebración de la primera Exposición Universal.

La modernidad a través del Arte

Aupados por el progreso tecnológico y las libertades conquistadas por la burguesía, los artistas se convirtieron en los abanderados de la modernidad, y nos abrieron nuevas ventanas para observar el mundo, valorar las producciones de culturas lejanas en el tiempo y en el espacio -y aprender de ellas, y soñar el futuro.

El arte de nuestro tiempo

Los artistas que son capaces de conmovernos, para invitarnos a interactuar con su obra, enriquecen nuestro imaginario y contribuyen a desarrollar nuestra consciencia crítica. Este taller presenta una propuesta alternativa para conectar con la vitalidad y la diversidad del arte contemporáneo, más allá de los ámbitos exclusivistas del mercado artístico.