El bosque encantado

«Tal vez estés buscando en las ramas   
aquello que sólo se puede encontrar en las raíces.»
 Rumi  

A dos días de la gran noche mágica, Iztok y Cvetka me han llevado a pasear por un bosque encantado. Ellos buscaban setas, mientras yo dejaba mis sentidos a merced de los colores del otoño, de la luz, las fragancias, los susurros... 



Este pulmón verde es el parque paisajístico de Tivoli, Rožnik y Šišenski hrib, que disfrutan las gentes de Ljubljana que viven en sus alrededores. Hace ya quince años que mi vida gravita entre Barcelona y Ljubljana, y los paseos por este bosque son uno de los regalos que me aguardan a pocos metros de la casa de mis suegros.

El verano pasado consagré varias tardes a practicar «il dolce far niente» bajo un haya del jardín de Tivoli. Tendido en la hierba, con las manos y los pies en contacto con la Madre Tierra, y la vista perdida en los verdes y los azules, las cosas se ven de otra forma, sobre todo las que se enquistan en el corazón.

Una de aquellas tardes descubrí un gorrión sobre una de las raíces del haya. Me pareció que me observaba y yo permanecí inmóvil. Otro día cruzó muy cerca un conejo. Las ardillas me distrajeron en diversos momentos con sus idas y venidas por las ramas, y saltando a otros árboles cercanos. De regreso a casa de mis suegros, por uno de los caminos que serpentean el bosque, he visto ciervos. Esta vez he podido contemplar una salamandra, que ha tenido la amabilidad de dejarse fotografiar.

Desde niño, los castillos, las ciudades históricas y las catedrales han sido mi pasión. El tiempo que he pasado en el bosque está cambiando mi manera de observar el mundo. Mi única identidad, la única identidad posible de los seres humanos solo puede ser sentirse parte de esta diversidad extraordinaria... y protegerla.























































































«To me, nature is sacred. Trees are my temples and forests are my cathedrals.»
Mikhail Gorbachev